Se cumplieron veinte años de la muerte de José Luis “Garrafa” Sánchez, emblema del fútbol de ascenso y figura entrañable del sur del Conurbano. Ídolo popular, su historia quedó marcada por el talento, el barrio y una relación inquebrantable con Banfield.
El 8 de enero de 2006 falleció José Luis “Garrafa” Sánchez, luego de permanecer internado en la Clínica Mariano Moreno a causa de un accidente de moto ocurrido dos días antes. Tenía 31 años y se preparaba, una vez más, para entrenar con Deportivo Laferrere, el club de sus orígenes. Su muerte conmocionó al fútbol de ascenso y dejó una huella profunda en los barrios donde su nombre ya era leyenda.
Versátil y desinhibido, “Garrafa” inició su carrera como lateral izquierdo, aunque pronto se afirmó como delantero. Debutó con apenas 19 años en un clásico ante Almirante Brown, por decisión del técnico José Argerich, y rápidamente se ganó el apodo de “loco lindo” por su estilo audaz y su personalidad arrolladora. Su talento lo llevó a destacarse en Laferrere y luego en El Porvenir, donde fue protagonista del ascenso a la B Nacional.
En 1996 estuvo cerca de dar el salto a Boca Juniors, bajo la conducción de Carlos Bilardo, pero aquella posibilidad no se concretó. Su traslado en moto desde Laferrere hasta Ezeiza terminó siendo un obstáculo y, con el tiempo, también un símbolo trágico de una pasión que atravesó su vida. Tras un paso por Bella Vista de Uruguay, regresó al país por motivos familiares y encontró en Banfield el lugar donde su figura alcanzó dimensión mítica.
Su historia con el Taladro comenzó el 3 de septiembre de 2000, en una goleada 6 a 1 frente a Nueva Chicago, partido en el que debutó y marcó un gol. En cinco temporadas se transformó en ídolo indiscutido y fue pieza clave del equipo campeón de la B Nacional 2001 que logró el ascenso a Primera División, un recuerdo imborrable para la hinchada.
El legado de “Garrafa” trascendió el fútbol. Su vida fue retratada en el documental El Garrafa, una película de fulbo y homenajeada por la banda banfileña YETI con la canción El Ángel de Banfield. A veinte años de su partida, sigue siendo símbolo del potrero, del fútbol genuino y del barrio, ese que se juega con talento, picardía y memoria popular.

